Conceptos aparentemente opuestos,
pero que desde siempre nos hemos
esforzado en conciliar. Y los resultados nos han dado razón.
Desde 1929, cuando en Trieste nació el taller de confecciones de la familia Pamich, hasta hoy, pasando a través de la reconversión, que en 1978 condujo a la empresa a trasladarse a territorio Paduano y a centrar su producción en prendas de vestir para el sector sanitario, nuestro nombre ha sido y es sinónimo de innovación, elegancia, calidad.
Esa calidad que puede alcanzarse sólo con la pasión, con el cuidado minucioso de cada detalle, siguiendo cada fase de la producción y que ha hecho de Pastelli el nombre de referencia en el campo de la confección sanitaria, con un volumen de ventas en continuo crecimiento a un ritmo del 15-20% anual y con más del 40% de la producción destinado al mercado extranjero.